"Callejuelas, arroyos y la catedral": este es el lema de la visita guiada
que se realiza todos los días por el casco antiguo. Esta visita le abre las puertas a la larga y
apasionante historia de Friburgo, conduciéndole a través de sus monumentos, iglesias, antiguos monasterios,
construcciones históricas y muchas fuentes que son testigo de la vida ciudadana. De este modo, la
"Bertoldsbrunnen" (fuente de Bertoldo) nos recuerda como en el año 1120 el duque
Bertoldo III, de la estirpe de los Zähringer, confirió a la ciudad el derecho
de comercio, consiguiendo así la fundación de Friburgo.
En el año 1200, Bertoldo V comenzó la construcción de la gran iglesia parroquial
que luego se convirtiera en catedral. Fue el archiduque Alberto el fundador de la Universidad en el
año 1457. Al igual que muchas otras ciudades, Friburgo
también fue azotada y demolida por asoladoras guerras y , tras la Guerra de los treinta años, fue ocupada
varias veces por Francia. La larga soberanía de los Habsburgo encontró en el año 1805
un final que la población de Friburgo no deseaba, al incorporar Napoleón
la ciudad al recién fundado Gran Ducado de Baden.
¿Y a día de hoy?
Hoy en día, Friburgo es una metrópolis que, a pesar de su tamaño, tiene un carácter apacible y fácil de recorrer.
Y además es una ciudad con muchos atractivos.
En Alemania es considerada como la ciudad más soleada y rica en viñedos. Aquí, la primavera comienza
antes que en cualquier otra parte del país, uno puede disfrutar hasta ya entrado el octubre dorado del estilo de vida de Baden
en una de las numerosas terrazas de los cafés o deleitarse bebiendo (como dicen los nativos "sürpflen")
un vino intenso y afrutado en las diferentes regiones vinícolas
pobladas de pequeños enclaves dedicados plenamente a la viticultura.
Friburgo es uno de los centros de la energía solar y está considerada como capital ecológica de Alemania.
Cuesta creer que una ciudad tan grande, con sus fuentes termales, sus bosques y su gran número de instalaciones médicas, con su gran oferta de conciertos
y actividades culturales, esté cualificada como "balneario" para el cuerpo y
el alma. 25 000 estudiantes animan esta ciudad cosmopolita durante los semestres universitarios.
Pero también a los antiguos estudiantes les gusta refrescar de vez en cuando sus recuerdos sobre
los viejos tiempos.
Desde que se construyó un bello edificio para conciertos que
hace las veces de sala de conferencias y congresos,
Friburgo es una ciudad idónea y perfectamente ambientada para todo tipo de eventos. Y,
cómo no, Friburgo es capital de la Selva Negra. No es de extrañar que se encuentre a
la cabeza del grupo de ciudades en las que los alemanes preferirían vivir: su amplio abanico de
actividades de ocio, la variada oferta de excursiones por los alrededores, su proximidad a
Suiza y Francia, su oferta cultural y científica,
son buenas razones para ello.
